Amor y amistad
Amor y amistad La pena y la sorpresa aparecieron intensamente dibujadas en el rostro de tu madre durante todo el relato, aunque lamento decir que, para eterno reproche a su sensibilidad, la última predominó en todo momento. A pesar de que mi conducta había sido irreprochable en el curso de todas mis aventuras y desventuras, ella intentó ver faltas en mi comportamiento ante muchas de las situaciones en las que me había hallado. Segura como estaba de que había actuado siempre de una forma que reflejaba el honor de mis sentimientos y de mi refinamiento, presté poca atención a sus palabras y pasé a pedirle que, en vez de dedicarse a herir mi reputación sin tacha con injustificables reproches, satisficiera mi curiosidad y me explicara qué hacía allí. Tan pronto como hubo cumplido mis deseos sobre este particular y ofrecido un detallado informe sobre todo lo que le había acontecido desde nuestra separación (particulares que, si aún no conoces, puede dártelos a conocer tu madre), pedí a Augusta que hiciera lo propio con respecto a ella, a sir Edward y a Lady Dorothea.