Amor y amistad
Amor y amistad —No me extraña que ponga esa cara de sorpresa —dijo ella—, ya que lo que acabo de decir debe de parecerle imposible. Sin embargo, nada es más cierto como que una vez estuve casada.
—Entonces, ¿por qué la llaman señorita Jane?
—Porque, mi querida Sophia, me casé sin el consentimiento ni el conocimiento de mi padre, el difunto Admirante Annesley. Era por tanto necesario guardar este secreto ante él y ante todo el mundo, hasta que surgiera alguna oportunidad afortunada para revelarlo. Aquella oportunidad, ¡ay!, llegó demasiado pronto y fue la muerte de mi querido capitán Dashwood. Y perdone estas lágrimas —continuó la señorita Jane, secándose el llanto—, que brotan por el recuerdo de mi marido, quien, mi querida Sophia, cayó en América peleando por su paÃs, después de una unión felicÃsima que duró siete años. Mis hijos, dos niños y una niña encantadores, que siempre habÃan vivido con mi padre y conmigo, pasando ante los ojos de este y de todo el mundo como los hijos de un hermano (¡aunque yo habÃa sido hija única!), habÃan sido hasta entonces el consuelo de mi vida. Pero, nada más morir mi Henry, estas dulces criaturas enfermaron y murieron. Puede imaginar, mi querida Sophia, lo que sentà al acompañar a mis hijos a su tumba como una tÃa. Mi padre no les sobrevivió más de una semana y murió, pobre buen anciano, ignorando felizmente y hasta su última hora la verdad de mi matrimonio.