Amor y amistad
Amor y amistad —Pero si lo tenÃa, ¿cómo no adoptó su nombre al morir su esposo?
—No, no tuve valor. Sobre todo cuando no lo habÃa tenido para dárselo a mis hijos. Lady Bridget y usted son las únicas personas que saben que una vez estuve casada y fui madre. Como no fui capaz de adoptar el nombre de Dashwood (un nombre que, desde la muerte de mi Henry, no puedo escuchar sin emoción), y como sentÃa que no tenÃa derecho a llevar el de Annesley, me olvidé de los dos y, a la muerte de mi padre, decidà terminantemente no utilizar más que mi nombre de pila.
Aquà hizo una pausa.
—¡Oh, mi querida señorita Jane —dije yo—, cuánto le agradezco una historia tan entretenida! ¡No puede imaginarse qué bien me lo ha hecho pasar! Pero ¿ha terminado ya?