Amor y amistad
Amor y amistad —¡Ah, señora, entonces estaba acostumbrada, pero cuando Willoughby rompió su compromiso, llevaba medio año sin sufrir una decepción!
—¡Pobre niña! —dijo la señorita Jane.
TERCERA CARTA
De una joven dama en circunstancias difÃciles a su amiga
Hace algunos dÃas, me encontraba en el baile privado ofrecido por el señor Ashburnham. Como mi madre nunca sale, me confió al cuidado de Lady Greville, quien me hizo el honor de recogerme de camino y me permitió ir en el coche sentada de frente; un favor que me molesta bastante, sobre todo cuando se considera como una deferencia enorme hacia mÃ.
—Vaya, señorita MarÃa —me dijo la señora, mientras yo avanzaba hacia el coche—, está muy elegante esta noche. ¡Mis pobres niñas van a estar en desventaja con respecto a usted! Solo espero que su madre no se haya arruinado para vestirla. ¿Es un vestido nuevo?
—SÃ, señora —contesté con toda la indiferencia que fui capaz de aparentar.