Amor y amistad
Amor y amistad —Es usted demasiado generosa, señora. Le aseguro que la casa me gusta muchÃsimo, y si sus padres completaran su gesto de generosidad ofreciéndome a su hija mayor en matrimonio con una buena dote, no habrÃa nada más en el mundo que quisiera ambicionar.
Este cumplido hizo enrojecer las mejillas de la encantadora señorita Webb, quien pareció buscar la aprobación de su padre y de su madre. Ellos se miraron entre sà encantados. Finalmente, la señora Webb rompió el silencio, diciendo:
—El peso de nuestra deuda con usted es tan grande que nunca podremos compensarlo. Tome a nuestra niña, tome a nuestra Maria. En ella recae esa difÃcil tarea: devolverle de alguna manera todo el bien que nos ha hecho.
El señor Webb añadió:
—Su fortuna es de solo diez mil libras, una suma muy pequeña.
La generosidad del señor Gower restó inmediatamente importancia a esta objeción y se declaró satisfecho con la suma mencionada. El señor y la señora Webb, junto con su hija pequeña, se marcharon entonces, y los esponsorios de la hija mayor y del señor Gower se celebraron al dÃa siguiente.