Amor y amistad
Amor y amistad Cuando se encontró de regreso en su casa, llamó a la campana de la puerta, pero nadie salió a recibirle. Llamó una segunda vez, pero la puerta no se abrió. Llamó una tercera y una cuarta con el mismo poco éxito, cuando, observando que la ventana del comedor estaba abierta, saltó por ella al interior de la casa, abriéndose paso hasta el vestidor de Maria, donde encontró a todos los criados tomando el té. Sorprendido ante una visión tan inusitada, se desmayó. Al recobrarse, se encontró tendido en el sofá, la doncella de su esposa arrodillada junto a él, humedeciéndole las sienes con agua de Hungría. Por ella supo que su adorada Maria se había sentido tan desconsolada por su partida que había muerto de corazón roto unas tres horas después de esta.