Amor y amistad
Amor y amistad —¡Dios mÃo, señora! ¡Ahà hay un caballero, que ha venido en una calesa de 4 caballos, y no tengo ni idea de quién puede ser! Resulta que estaba cruzando el vestÃbulo cuando llegó el coche, y como nadie podÃa abrir la puerta excepto Tom, pero está tan horrible, señora, con los rulos puestos, que no querÃa que este caballero le viera, abrà la puerta yo misma. ¡Y es uno de los jóvenes más guapos que se pueda imaginar! Casi me daba vergüenza que me viera con el delantal, pero ya le digo, señora, que es guapÃsimo y pareció no importarle nada. Me preguntó si la familia estaba en casa, de modo que le dije que todo el mundo habÃa salido menos usted; no quise decirle que usted no estaba porque me imaginé que le gustarÃa verle. Y entonces me preguntó si el señor y la señora Stanley no estaban aquÃ, y yo le dije que sÃ, y entonces…
—¡Cielo santo! —exclamó Kitty—. ¿Qué querrá decir todo esto? ¿Y quién puede ser? ¿No le habÃas visto nunca antes? ¿Y no te dijo cómo se llamaba?
—No, señora, no me dijo nada. De modo que yo le pedà que entrara en el salón, y era un prodigio de amabilidad y…
—Quienquiera que sea —dijo su ama— ha hecho una gran impresión en ti, Nanny. Pero ¿de dónde venÃa? ¿Y qué quiere de esta casa?