Amor y amistad
Amor y amistad —¡Oh, señora! Iba a decÃrselo, yo creo que a quien quiere ver es a usted, porque me preguntó si estaba usted en disposición de recibir visitas y me pidió que le presentara sus respetos, y me dijo que la esperarÃa muy gustosamente. De todas formas, me pareció que era mejor que no subiera a su vestidor, sobre todo porque todo está tan revuelto, de modo que le dije que si era tan amable de esperar en el salón, correrÃa a decirle que habÃa llegado, y me atrevà a decirle que creÃa que le recibirÃa. ¡Dios mÃo, señora, apostarÃa a que ha venido a pedirle que baile con él esta noche, y que tiene la calesa preparada para llevarla a casa de los Dudley!
Kitty no pudo evitar reÃr ante esta idea, y deseó que fuera cierto, porque temÃa que fuera demasiado tarde para encontrar una pareja.
—Pero ¿qué será eso que tiene que decirme? A lo mejor ha venido a robar la casa… Bueno, al menos lo hace con estilo, y serÃa cierto consuelo ser robados por un caballero que viene en una calesa de cuatro caballos. ¿Qué librea llevan sus criados?
—¡Esa es la cosa más maravillosa, señora, que viene sin un solo criado, y que los caballos son de alquiler! Pero es apuesto como un prÃncipe y parece uno. Por favor, querida señora, baje usted. Estoy segura de que va a encantarle.