Amor y amistad
Amor y amistad —¡Oh, no hable de ello! —dijo él—. Es un asunto verdaderamente terrible y pensar en él me hace sentir muy mal. Pero ¿dónde han ido mi padre, mi madre y su tÃa? ¡Oh, debe saber que en la puerta de su casa me encontré con la doncella más bonita del mundo! Ella fue la que me introdujo en su casa. ¡Al principio la tomé por usted!
—Me honra usted demasiado al conceder más crédito a mi bondad del que merezco, porque yo nunca voy a abrir la puerta cuando alguien llama.
—Por favor, no se enfade; no era mi intención ofenderla. Pero, dÃgame, ¿adónde va tan elegante? Ahà llega su coche.
—Voy a un baile a casa de unos vecinos. Su familia y mi tÃa ya están allÃ.
—¡Se han ido sin usted! ¿Qué significa eso? Aunque supongo que es usted como yo, y que le lleva mucho tiempo vestirse.
—Si fuera ese el caso, desde luego que lo serÃa, porque hace casi dos horas que se marcharon. Sin embargo, la razón es distinta a la que usted supone. No salà antes por un dolor…
—¡Por un dolor! —interrumpió Stanley—. ¡Oh, cielos, qué cosa más terrible, le doliera dónde le doliese! Pero, mi querida señorita Percival, ¿qué le parece que la acompañe? ¿Y supongo que aceptará bailar conmigo? Yo creo que serÃa muy agradable.