Amor y amistad
Amor y amistad —Créame que no es mi intención faltarle al respeto —continuó—, pero no puedo permitir su estancia en esta casa. No sé lo que podrÃa pasar de continuar aquÃ, porque las niñas de hoy en dÃa sienten una marcada preferencia por los jóvenes guapos. ¿Por qué? Nunca lo he sabido. Porque, ¿qué son la juventud y la belleza, después de todo? Estas cosas no son más que pobres sustitutos del verdadero valor y del verdadero mérito. Créame, primo, no importa lo que la gente pueda decir en sentido contrario, no hay nada como la virtud para hacer de nosotros lo que deberÃamos ser, y en cuanto a la virtud de un joven, el hecho de que sea guapo y tenga una personalidad agradable, no tiene ningún valor, ya que harÃa mucho mejor en ser una persona respetable. Siempre he pensado asÃ, y seguiré haciéndolo. Por lo tanto, le quedarÃa muy agradecida si le dijera a su hijo que abandonara Chetwynde, ya que no puedo predecir lo que pasarÃa entre él y mi sobrina. Quizá le sorprenda oÃrme decir esto —continuó, bajando la voz—, pero si he de ser sincera, debo reconocer que Kitty es una de las niñas más impúdicas que he conocido nunca. Le aseguro, sir, que la he visto sentarse, reÃr y susurrar con un joven al que no habÃa visto más de una docena de veces. Su comportamiento es realmente escandaloso, y debo rogarle que envÃe a su hijo lejos de aquà inmediatamente, o esto será un caos.