Amor y amistad
Amor y amistad Kitty se levantó con la misma resolución y seguramente hubiera ejecutado su plan de no haber sido porque, tan pronto como entró en su habitación, Anne la informó de que el señor Edward Stanley se había marchado ya. Al principio, Kitty no podía dar crédito a esta noticia, pero cuando su doncella le aseguró que la noche anterior el joven había ordenado un coche para las siete de la mañana y que ella en persona le había visto partir poco después de las ocho, no pudo negarlo más.