Emma
Emma «¡Vaya! —se dijo Emma para sus adentros—. ¡Eso sà que es curioso! Yo le encuentro una excusa para no venir, y ahora prefiere acompañarnos y dejar a Harriet enferma en su casa… Me parece pero que muy extraño… Aunque tengo la impresión de que hay muchos hombres, sobre todo los solteros, que sienten tanta afición, que les entusiasma tanto cenar fuera de casa, que una invitación asà es una de las cosas que más les ilusiona, lo consideran como uno de los mayores gustos que pueden darse, casi como un deber de su posición social y de su profesión, y todo lo demás pasa a segundo término… y ése debe ser el caso del señor Elton; sin duda alguna, un joven de grandes prendas, muy correcto y agradable, y enamoradÃsimo de Harriet; pero, a pesar de todo, no es capaz de rechazar una invitación y tiene que cenar fuera de casa sea donde sea que le inviten. ¡Qué cosa más extraña es el amor! Es capaz de ver ingenio en Harriet, pero por ella no es capaz de cenar solo».