Emma
Emma —SÃ, tendrÃa una gran alegrÃa, pero ella es de la opinión de que este viaje volverá a aplazarse una vez más. No está tan segura como yo de que venga. Pero yo conozco mejor que ella el intrÃngulis de ese asunto. Verá usted, el caso es que… (pero sobre todo que eso quede entre nosotros; en la sala de estar yo de eso no he dicho ni una palabra. Ya sabe usted que en todas las familias hay secretos…). Le decÃa que el caso es que hay un grupo de amigos que han sido invitados a pasar unos dÃas en Enscombe, en el mes de enero; y para que Frank venga es preciso que esta invitación se aplace. Si no se aplaza, él no puede moverse de allÃ. Pero yo sé que se aplazará, porque se trata de una familia por la que cierta señora, que tiene bastante importancia en Enscombe, siente una particular aversión; y aunque se considera necesario invitarles una vez cada dos o tres años, cuando llega el momento siempre terminan aplazando la visita. No tengo la menor duda de que va a ocurrir asÃ. Estoy tan seguro de que Frank va a estar aquà antes de mediados de enero, como de estar aquà yo mismo. Pero su querida amiga —e indicó con la cabeza el otro extremo de la mesa— tiene tan pocos caprichos, y en Hartfield estaba tan poco acostumbrada a ellos, que no prevé los efectos que pueden tener, mientras que yo tengo ya una práctica de muchos años en esas cosas.