Emma
Emma El afecto que le profesaba toda la familia, y sobre todo el gran cariño que sentía por ella la señorita Campbell, decía mucho en favor de ellos, ya que el hecho era que Jane era claramente superior tanto en belleza como en conocimientos. Los encantos de que le había dotado la naturaleza no podían pasar inadvertidos para su joven amiga, y los padres tenían también que darse cuenta de la superioridad de su inteligencia. Sin embargo, siguieron viviendo juntos unidos por un cálido afecto, hasta la boda de la señorita Campbell, quien tuvo la fortuna, esta buena suerte que tan a menudo desbarata todas las previsiones en cuestiones matrimoniales, haciendo que tenga preferencia la medianía a lo que es superior, de conquistar el corazón del señor Dixon, un joven rico y agradable, casi desde el mismo momento en que se conocieron; y no tardó en verse casada y feliz, mientras que Jane Fairfax tenía aún que empezar a pensar en ganarse el pan cotidiano.