Emma
Emma —Y la escalera… Al entrar, ¿sabe usted?, ya me fijé que la escalera era exactamente igual; situada exactamente en la misma parte de la casa. ¡No pude por menos de lanzar una exclamación! Le aseguro, señorita Woodhouse, que es tan maravilloso para mà el que me recuerden un lugar por el que siento tanto cariño como Maple Grove. ¡He pasado allà tantos meses felices! —con un leve suspiro de sentimiento—. ¡Ah, es un lugar encantador! Todo el mundo que lo conoce se queda admirado de su belleza; pero para mà ha sido un verdadero hogar. Si alguna vez tiene usted que cambiar de residencia como yo ahora, ya sabrá usted lo grato que es encontrarse con algo tan parecido a lo que hemos abandonado. Yo siempre digo que éste es uno de los peores inconvenientes del matrimonio.
Emma dio una respuesta tan evasiva como pudo; pero para la señora Elton, que sólo deseaba hablar, ello bastaba sobradamente.