Emma
Emma —A lo mejor se ven obligados a salir ellos también. A mi tÃa pueden recomendarle un clima cálido. No dejo de tener esperanzas de que todos nos vayamos al extranjero. Le aseguro que yo sà iré. Esta mañana estoy firmemente convencido de que no tardaré mucho en salir del paÃs. Tengo que viajar. Estoy cansado de no hacer nada. Necesito un cambio. Le hablo seriamente, señorita Woodhouse… no sé lo que se están imaginando sus penetrantes ojos, pero… estoy harto de Inglaterra… si pudiera me irÃa mañana mismo.
—Usted está harto de dinero y de comodidades. ¿No puede inventarse algún trabajo y contentarse con quedarse aqu�
—¿Harto de dinero y de comodidades? ¿Yo? Se equivoca usted del todo. No me considero una persona con dinero ni con comodidades. En el aspecto material me sale mal todo. No creo ser una persona afortunada.
—Sin embargo, ya no es usted tan desgraciado como cuando llegó. Vaya a comer y a beber un poco más y se sentirá perfectamente. Otra tajada de carne frÃa, otro vaso de vino de Madera con un poco de agua y se sentirá usted casi tan bien como el resto de nosotros.
—No… prefiero no moverme… Me quedo al lado de usted. Usted es mi mejor medicina.