Emma
Emma —Lo de Jane Fairfax. ¿Has oÃdo alguna vez una cosa tan rara? ¡Oh!, no tienes que tener ningún reparo en confesármelo porque el señor Weston ya me lo ha dicho todo. Acabo de encontrarle. Me ha dicho que era un secreto para todos; y por lo tanto yo no pensaba decÃrselo a nadie excepto a ti, pero me ha dicho que ya lo sabÃas.
—¿Qué te ha contado el señor Weston? —preguntó Emma, aún sin saber qué pensar.
—Pues… Me lo ha contado todo; que Jane Fairfax y el señor Frank Churchill van a casarse, y que han estado prometidos en secreto desde hace mucho tiempo. ¡Qué cosa tan rara!, ¿verdad?
Ciertamente era muy raro; la reacción de Harriet era tan extremadamente rara que Emma no sabÃa cómo interpretarla. ParecÃa como si su carácter hubiese cambiado por completo; como si se propusiera no demostrar ninguna emoción, ninguna decepción, ningún interés especial por aquel hecho. Emma la contemplaba muda de asombro.
—¿Tú suponÃas —preguntó Harriet— que estaban enamorados el uno del otro? Bueno, a lo mejor tú sà que lo supusiste… Como sabes leer tan bien —dijo ruborizándose— en los corazones de todo el mundo…; pero nadie más.