Emma
Emma —Sobre todo lo que habÃa sufrido, ocultándolo durante tantos meses —continuó la señora Weston—, me ha hablado con mucha energÃa. Una de las cosas que me ha dicho ha sido: «No voy a decir que desde que me prometà con él no haya tenido momentos felices; pero sà que desde entonces no he disfrutado de una sola hora de tranquilidad…» Y al decir esto le temblaban los labios, Emma, y te aseguro que ha sido algo que me ha llegado muy hondo.
—¡Pobre muchacha! —dijo Emma—. Entonces, ella cree que hizo mal al aceptar el prometerse en secreto, ¿no?