Emma
Emma —¡Oh, querida! Por tu parte tú no podÃas ser más inocente. Pero probablemente ella estaba pensando en algo de eso cuando ha aludido a las desavenencias de que Frank ya nos habÃa dicho algo. Me decÃa que una consecuencia natural de esta situación insostenible en la que ella misma se habÃa puesto, era que se habÃa vuelto poco comprensiva. Al ser consciente de que obraba mal, estaba expuesta a mil inquietudes y se habÃa vuelto suspicaz e irritable, hasta un extremo que forzosamente tenÃa, como asà fue, que resultar difÃcil de soportar para él. «Yo no era comprensiva, como debÃa haberlo sido», me ha dicho, «con su manera de ser, con su carácter alegre, expansivo, con su propensión a tomarlo todo un poco como un juego, que en cualquier otra circunstancia estoy segura de que me hubieran hechizado constantemente como me hechizaron en un principio». Luego me ha empezado a hablar de ti, de lo amable que habÃas estado con ella durante su enfermedad; y ruborizándose de un modo que me ha demostrado hasta qué punto estaba relacionada una cosa con la otra, me ha suplicado que cuando tuviera ocasión te diera las gracias… Yo nunca podré agradecerte bastante todos tus deseos y todos tus intentos de ayudarla. Ella se da cuenta de que nunca te ha correspondido como merecÃan tus buenas intenciones.