Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento —Eso me parece. Pero cómo lo hace sin acordarse de su propio padre, que estuvo casado dos veces, es algo que no sé. Un par de años más, no obstante, consolidarán sus ideas sobre la razonable base de la observación y el sentido común; y entonces quizá sean más fáciles de definir y de justificar de lo que son ahora. Ahora sólo las entiende ella.
—Éste será el caso, probablemente —dijo el coronel—; pero aun asà hay siempre algo tan delicioso en los prejuicios de un espÃritu juvenil que uno lamenta ver cómo dan paso a ideas de orden más común.
—En eso no puedo estar de acuerdo con usted —dijo Elinor—. Hay inconvenientes ligados a sentimientos como los de Marianne que todos los alicientes del entusiasmo y de la ignorancia del mundo no pueden redimir. Su forma de actuar tiende siempre, por desgracia, a no dar la menor importancia a lo que es debido; y espero sinceramente que un mejor conocimiento del mundo pueda llegar a ayudarla.
Tras una breve pausa, el coronel reanudó la conversación diciendo: