Los Watson
Los Watson Nada en el comportamiento del Sr. y la Sra. Edwards la indujo a cambiar de opinión. La madre, aun siendo una mujer muy amable, tenÃa un aire reservado y una cortesÃa demasiado formal; y la hija, una elegante joven de veintidós años peinada con tirabuzones, parecÃa haber heredado naturalmente el estilo de su madre. Elizabeth no podÃa entretenerse, y dejó a Emma sola para que descubriera el verdadero carácter de aquellas mujeres. Algunos lánguidos comentarios sobre la probable brillantez del baile fue lo único que de tanto en tanto rompió un silencio de media hora, hasta que se les unió el hombre de la casa. El Sr. Edwards tenÃa un carácter mucho más llano y expansivo que las mujeres de su familia. Acababa de llegar de la calle y fue directo a contarles las últimas novedades. Tras dar la cordial bienvenida a Emma, se volvió a su hija y le dijo:
—Mary, te traigo buenas noticias. Está confirmado: los Osborne irán esta noche al baile. En White Hart han recibido orden de llevar caballos para dos carruajes al castillo de Osborne a eso de las nueve.
—Me alegro —comentó la Sra. Edwards—, porque su presencia dará prestigio a nuestra fiesta. Saber que los Osborne han asistido al primer baile de la temporada animará a muchos a ir al siguiente. Es más de lo que se merecen, porque en realidad no aportan nada al entretenimiento general; llegan muy tarde y se van enseguida. Pero los aristócratas siempre tienen su encanto.