Los Watson
Los Watson —Hará unos dos años, señor.
—No recuerdo cómo se apellida ahora vuestra tÃa.
—O’Brien.
—¡Un apellido irlandés! ¡Ah, sÃ, ahora me acuerdo! Y se ha ido a vivir a Irlanda. No me sorprenderÃa que no hubierais querido acompañarla a ese paÃs, aunque debe de ser muy doloroso para ella verse privada de vuestra compañÃa. ¡Pobre mujer!, después de criaros como a su propia hija…
—Señor, no fui tan desagradecida como para no desear seguir a su lado —dijo Emma, emocionada—. Pero al capitán O’Brien no le pareció bien que yo los acompañara.

—¿Capitán? —repitió la Sra. Edwards—. ¿Entonces el caballero pertenece al ejército?
—SÃ, señora.
—Desde luego, no hay nada como un oficial para cautivar a las damas, ya sean jóvenes o mayores. No hay forma de resistirse a un uniforme, querida.