Los Watson
Los Watson Emma no tuvo ocasión de disculparse, pues en ese momento se unió a ellas Tom Musgrave, que, pidiendo en voz alta a la Sra. Edwards que le hiciera el honor de presentarle a la Srta. Emma Watson, no dejó otra opción a la buena mujer, que sólo pudo mostrar su desagrado desplegando la mayor frialdad. Sin más preámbulos, el joven le pidió a Emma que le concediera un baile y, aunque a Emma le agradaba que los demás, lores o plebeyos, la considerasen bonita, estaba tan poco predispuesta a favorecer a Tom Musgrave que disfrutó enormemente al confesarle que se lo había prometido a otro caballero. Él quedó visiblemente sorprendido y decepcionado. Tras ver a su última pareja probablemente había pensado que a Emma no le habían llovido las peticiones de baile.
—Mi pequeño amigo Charles Blake —exclamó— no pensará que va a acapararos toda la noche. No podemos permitirlo. Va en contra de la reglas de esta fiesta y estoy seguro de que nuestra buena amiga la Sra. Edwards no lo autorizará. Tiene demasiado sentido del decoro para aprobar una excepción tan peligrosa.
—Señor, no voy a bailar con el señorito Blake.