Los Watson
Los Watson 
La nota, que Emma ya habÃa empezado a leer antes de que la Sra. Edwards le invitara a hacerlo sin preámbulos, contenÃa unas breves lÃneas de Elizabeth informándole de que su padre, encontrándose mejor de lo habitual, habÃa decidido de improviso visitar a unos amigos ese mismo dÃa y que, puesto que su camino quedaba muy lejos de D., Emma no podrÃa regresar hasta la mañana siguiente, a menos que los Edwards la llevaran —lo que era muy improbable—, o encontrara acomodo en algún vehÃculo que se dirigiera a Stanton, o no le importara recorrer una distancia tan larga a pie. No habÃa terminado de leer la carta cuando se vio obligada a escuchar lo que Tom Musgrave querÃa decirle.
—La Srta. Watson me entregó esta nota hace apenas diez minutos —dijo—. Me encontré con ella en Stanton, adonde mi buena estrella me hizo conducir a mis caballos. En ese momento estaba intentando pagar a alguien para que os trajera el recado, y logré convencerla de que no encontrarÃa mensajero más rápido ni servicial que yo. Fijaos que no hablo de desinterés. Mi recompensa es el placer de llevaros a Stanton en mi carriola. Aunque no figuren en la nota, os traigo las mismas instrucciones de parte de vuestra hermana.