Los Watson
Los Watson —¿Que has bailado con el Sr. Howard? ¡Santo cielo! ¡Si es uno de los más ilustres! ¿No te pareció demasiado estirado?
—Sus modales me hicieron sentir más cómoda y relajada que los de Tom Musgrave.
—Sigue, sigue… ¿Qué más? A mà me habrÃa dado pánico tener algún contacto con el grupo de los Osborne.
Emma concluyó su relato.
—¿Asà que no bailaste en ningún momento con Tom Musgrave? Pero seguro que te gustó y que te dejó impresionada.
—Te equivocas, Elizabeth. Admito que su porte y su apariencia son buenos, y sus modales y dicción agradables, pero no veo en él nada más que deba admirar. Al contrario, me parece muy vano y engreÃdo. Su ansia por distinguirse es absurda, y las decisiones que toma a tal efecto, despreciables. Hay algo ridÃculo en él que me divierte, pero esa es la única sensación agradable que me produce su compañÃa.

—¡Querida Emma, eres única! Suerte que Margaret no está aquÃ. A mà no me ofendes, aunque me cuesta creerte, pero Margaret nunca te perdonarÃa esas palabras.