Los Watson
Los Watson —¿Habéis salido esta mañana?
—Oh, no, no querÃamos ponernos perdidas de barro.
—DeberÃais llevar botines. Los de nanquÃn impermeabilizados con betún negro quedan estupendos. ¿No os gustan los botines?
—SÃ, pero no están hechos para andar por el campo, a menos que sean tan resistentes que pierdan su finura.
—Las mujeres deberÃan salir a caballo cuando llueve. ¿Sabéis montar?
—No, señor.
—No entiendo por qué no lo hacen todas las mujeres. Nunca están tan hermosas como a caballo.
—Puede que no todas tengan la afición o los medios.
—Si supieran cuánto les favorece, todas tendrÃan afición a montar; e imagino, Srta. Watson, que una vez tuvieran afición no tardarÃan en encontrar los medios.
—Vos creéis que siempre actuamos por nuestra cuenta. Ése es un punto en el que los hombres y las mujeres llevamos largo tiempo discrepando. Sin pretender resolverlo, diré que hay circunstancias que ni siquiera las mujeres pueden controlar. La capacidad de ahorro de las mujeres podrá conseguir muchas cosas, señor, pero no puede convertir una renta pequeña en una grande.