Los Watson
Los Watson —Te aseguro que en Croydon tenemos cÃrculos de lo más distinguidos. Yo no frecuento mucho los bailes, porque en ellos hay gente de todo tipo, pero nuestras fiestas son muy buenas y selectas. La semana pasada habÃa hasta siete mesas en mi salón.
—¿Te gusta el campo? ¿Qué te parece Stanton?
—Me encanta —respondió Emma, pensando que era la respuesta más adecuada.
Desde el primer momento comprendió que su cuñada la despreciaba. De hecho, ésta se preguntaba en qué tipo de hogar habrÃa vivido Emma en Shropshire, y concluyó que su tÃa nunca pudo haber tenido seis mil libras.
—¡Qué encantadora es Emma! —susurró Margaret a su cuñada, en su tono más lánguido.
A Emma le disgustó esa actitud, como tampoco le gustó oÃr a Margaret decir a Elizabeth cinco minutos después con voz brusca y acelerada, muy distinta de la que habÃa empleado anteriormente:
—¿Sabes algo de Penélope desde que se fue a Chichester? Recibà carta suya el otro dÃa. No creo que marcharse le haya servido de nada. Me parece que volverá tan soltera como se fue.
Emma temió que ése fuera el tono habitual de Margaret cuando la novedad de su llegada se hubiera disipado. El deje de artificiosa sentimentalidad no casaba con sus ideas. Las damas fueron invitadas a arreglarse para la cena.