Los Watson
Los Watson —Pero eso habrÃa sido confiarme dinero —replicó Emma—, y yo también soy mujer.
—Se podrÃa haber reservado para que lo utilizaras en el futuro, sin que de momento tuvieras ningún poder sobre él. Habrá sido un duro golpe para ti; en vez de ser la heredera de ocho mil o nueve mil libras, verte de nuevo en casa de tu familia, como una carga para ellos y sin un chelÃn en el bolsillo… Espero que le pese a la vieja.

—No hables asà de ella. Siempre fue muy buena conmigo y, si ha hecho una elección imprudente, sufrirá más por ello que yo.
—No pretendo disgustarte, pero sabes que todos piensan que es una vieja estúpida. Yo creÃa que Turner pasaba por ser un hombre muy juicioso e inteligente. ¿Cómo diablos se le ocurrió hacer ese testamento?
—Pues yo opino que el cariño que sentÃa por su mujer en modo alguno desacredita la sensatez de mi tÃo. Ella habÃa sido una esposa excelente. Las mentes más lúcidas y generosas siempre son las más confiadas. Puede que el episodio haya sido desafortunado, pero el recuerdo de mi tÃo es para mà más entrañable si cabe por su prueba de afectuoso respeto hacia mi tÃa.