Los Watson
Los Watson —Extraña opinión la tuya. PodÃa haber provisto una cantidad decente para su viuda, sin dejarle todo lo que tenÃa para que ella dispusiera de ello a su antojo.
—Es posible que mi tÃa se haya equivocado —dijo Emma con vehemencia—. Tal vez ha cometido una falta, pero el comportamiento de mi tÃo es irreprochable: yo era la única sobrina de su mujer, y él le dejó el poder para proveerme de lo necesario.
—Y desgraciadamente ella ha dejado ese placer a tu padre, pero no los medios para hacerlo. En resumidas cuentas asà es. Después de tenerte alejada de tu familia el tiempo suficiente para borrar de nosotros el natural afecto, y de educarte, supongo, en una vida refinada, te devuelve aquà con las manos vacÃas.
—Ya sabes cuál era el frágil estado de salud de mi tÃo —replicó Emma, conteniendo las lágrimas—. Estaba peor que nuestro padre y no podÃa salir de casa.