Los Watson
Los Watson —Naturalmente, querida, estoy a tu entera disposición. Sólo te pido que no me obligues a elegir el juego, eso es todo. El único al que se juega actualmente en Croydon es el speculation, pero me da igual uno que otro. No sabréis qué hacer para entretenerle cuando no estáis más que una o dos hermanas en casa, ¿no? ¿Por qué no hacéis que juegue al cribbage? Margaret y yo solemos jugar casi todas las noches si no tenemos ningún compromiso.
En ese momento se oyó el ruido de un carruaje a lo lejos. Todos se pusieron a escuchar. Cada vez sonaba más fuerte, y no habÃa duda de que se acercaba. Era un ruido bastante inusual en Stanton a cualquier hora del dÃa, puesto que el pueblo se hallaba en una ruta muy poco conocida y no albergaba más familia noble que la del rector. Las ruedas sonaban cada vez más cerca. Al cabo de dos minutos, los presentes vieron satisfecha su curiosidad. El carruaje se detuvo frente a la cancela de la rectorÃa. ¿Quién serÃa? Sin duda se trataba de una silla de posta, y sólo se les ocurrió que pudiera ser Penélope, que acaso habÃa encontrado una oportunidad inesperada para volver.
Siguieron unos momentos de incertidumbre. Se oyeron pasos; primero en el camino empedrado, después bajo la ventana de la fachada principal y finalmente en el corredor. Eran los pasos de un hombre, asà que no podÃa ser Penélope. DebÃa de tratarse de Samuel.