Mansfield Park
Mansfield Park La siguiente vez que salió a relucir el tema expuso su idea con más detalle; y, en respuesta a la plácida pregunta de lady Bertram sobre «¿adónde irá primero la niña, hermana, a tu casa o a la nuestra?», sir Thomas oyó con cierta sorpresa que a la señora Norris le era totalmente imposible compartir en modo alguno la carga personal de la niña. Sir Thomas había estado pensando que podía ser una novedad especialmente grata en la casa parroquial, así como una compañía deseable para una tía que carecía de hijos propios; pero descubrió que se había equivocado por completo. La señora Norris sentía decir que era impensable que la niña se quedase a vivir con ellos, al menos en la actual situación. El regular estado de salud del pobre señor Norris lo hacía de todo punto imposible: podía soportar el bullicio de un niño tanto como volar; si alguna vez se curaba de su gota, sería distinto: entonces se alegraría de tomar el relevo sin reparar en molestias; pero de momento, el pobre señor Norris le acaparaba todo el tiempo, y sin duda a él le trastornaría el mero hecho de plantearle el asunto.
—Entonces será mejor que venga a vivir con nosotros —dijo lady Bertram con la mayor tranquilidad.
Tras una breve pausa, añadió sir Thomas con dignidad: