Mansfield Park
Mansfield Park A continuación, la señora Rushworth, convencida de que todo el mundo quería ver Sotherton, pasó a incluir a la señorita Crawford en la invitación; y aunque la señora Grant, que no se había tomado la molestia de visitar a la señora Rushworth a su llegada a la vecindad, declinó cortésmente la invitación, se alegró de obtener un motivo de disfrute para su hermana; y Mary, convenientemente presionada y persuadida, no tardó en aceptar participar en la diversión. El señor Rushworth volvió triunfante de la casa parroquial; y Edmund hizo su aparición justo a tiempo de enterarse de lo que se había acordado para el miércoles, acompañar a la señora Rushworth al coche y escoltar hasta la mitad del parque a las otras dos damas.
Al regresar al comedor de desayuno encontró a la señora Norris tratando de decidir si convenía que la señorita Crawford fuera con el grupo, o si el birlocho de su hermano iría completo sin ella. Las señoritas Bertram se echaron a reír ante tal idea, asegurándole que en el birlocho cabían perfectamente cuatro, además del pescante, en el que podía ir uno.
—Pero ¿qué falta hace ese carruaje de Crawford —dijo Edmund—, o por qué tiene que ir ése solo? ¿Por qué no utilizar la berlina de mi madre? El otro día, cuando se habló del plan, no entendí por qué la familia no hacía una visita en el coche de la familia.