Mansfield Park
Mansfield Park —Bueno, Fanny, hoy ha sido un dÃa estupendo para ti, ¡de eso no hay duda! —dijo la señora Norris cuando el coche atravesaba el parque—. ¡Un continuo placer de principio a fin! Y por supuesto, debes estar agradecidÃsima a tu tÃa Bertram por haber hecho posible que vinieras. ¡Nada menos que un dÃa entero de diversión, has tenido!
Maria estaba lo bastante descontenta como para decir inmediatamente:
—Me parece que a usted le ha ido bastante bien, también. Parece que lleva el regazo cargado, y aquà entre nosotras va una cesta con algo que me está golpeando el codo de manera despiadada.
—Cariño, es sólo una plantita de brezo que el amable jardinero ha insistido en que me llevara; pero si te molesta, la llevaré yo encima. Toma, Fanny, llévame tú este paquete; ten cuidado que no se te caiga; es un queso de nata, igual que ese riquÃsimo que hemos tomado en la cena. Nada ha alegrado más a la buena señora Whitaker que el haberle aceptado uno de sus quesos. Me he estado resistiendo, hasta que he visto que casi se le llenaban los ojos de lágrimas, y he sabido que es de la clase que tanto le gusta a mi hermana. ¡Esa señora Whitaker es un tesoro! Casi se ha escandalizado al preguntarle si se servÃa vino en la segunda mesa, y ha echado a dos criadas por ir blanco. Hazte cargo del queso, Fanny. Asà puedo llevar bien el otro paquete y la cesta.