Mansfield Park
Mansfield Park —Pero usted piensa que los motivos de un hombre que se ordena sacerdote con la certeza de ascender pueden ser sospechosos, ¿no es as� —dijo Edmund—. Para estar justificado ante usted ha de hacerlo en la más completa incertidumbre de alcanzar alguna provisión.
—¿Cómo, ordenarse sin un beneficio eclesiástico? ¡No, eso es una locura, una absoluta locura!
—¿Puedo preguntarle cómo va a cubrir las necesidades de la Iglesia, si nadie se ordena con un beneficio eclesiástico, ni sin él? No; porque evidentemente, no sabrÃa qué contestar. Pero debo pedirle alguna ventaja para el sacerdote que usted propone. Dado que no le pueden mover esos sentimientos que usted sitúa tan altos como la tentación y la recompensa al soldado y al marino en el momento de elegir su profesión (porque el heroÃsmo, el estruendo y la distinción están en su contra), será menos sospechoso de falta de sinceridad o buenas intenciones al elegir la suya.