Mansfield Park
Mansfield Park —Esto no es portarse bien con los ausentes —dijo—. Aquà no hay suficientes mujeres. Maria y yo podemos hacer de Amelia y de Aghata, pero no va a quedar nada para su hermana, señor Crawford.
El señor Crawford rogó que se pensara en eso; estaba completamente seguro de que a su hermana no le apetecÃa actuar, aunque quizá echara una mano, y que no permitirÃa que contasen con ella en el caso presente. Pero a esto se opuso enseguida Tom Bertram, sosteniendo que el papel de Amelia le irÃa con toda propiedad a la señorita Crawford, si lo aceptaba.
—Le va de una manera tan natural como necesaria —dijo—; lo mismo que el de Agatha le puede ir a cualquiera de mis hermanas. No será ningún sacrificio por parte de ellas, ya que es bastante cómico.
Siguió un breve silencio. Las dos hermanas parecÃan inquietas, porque cada una pensaba que tenÃa más derecho que la otra al papel de Agatha, y esperaba que los demás le insistieran para que lo aceptase. Henry Crawford, que entretanto habÃa cogido la obra y hojeaba el primer acto con aparente indiferencia, zanjó enseguida el asunto: