Mansfield Park

Mansfield Park

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Poco después, el señor Crawford se volvió hacia ella, repitiendo casi todo lo que ya había dicho, sólo que en un tono más suave y con más expresión de pesar. Pero ¿de qué valían sus palabras o su expresión? Se marchaba… y si no lo hacía por propia voluntad, sí pensaba permanecer fuera voluntariamente; porque, salvo lo que podía deber a su tío, los compromisos se los imponía él mismo. Podía decir que eran necesarios; pero ella sabía lo amante que era de su independencia. La mano que tanto había apretado la suya contra su corazón, la mano y el corazón, ¡estaban ahora igualmente inmóviles y pasivos! La sostenía su espíritu, pero la angustia de su mente era inmensa. No tuvo que estar mucho rato soportando lo que le habían despertado esas palabras que su comportamiento contradecía, ni sujetando el tumulto de sus sentimientos con el freno de la educación; porque no tardó la cortesía en hacerle apartar su atención de ella, y la visita de despedida, como a continuación se reconoció abiertamente que era, fue breve… Se había ido: le había cogido la mano por última vez, había saludado con la cabeza, y Maria corrió a buscar toda la ayuda que la soledad podía prestarle. Henry Crawford se había marchado: se había ido de la casa. Y menos de dos horas después, había abandonado la parroquia. Y así terminaron todas las esperanzas que su vanidad egoísta había despertado en Maria y en Julia Bertram.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker