Mansfield Park
Mansfield Park Edmund se unió a ellas con especial alegrÃa. Era la primera vez que las veÃa juntas desde el inicio de esta relación más fluida, de la que se habÃa enterado con gran satisfacción. Esta amistad entre las dos jóvenes a las que tanto querÃa era exactamente lo que más podÃa desear; y hay que decir, para elogio de la perspicacia del enamorado, que no pensaba que fuera Fanny la única ni la que más ganaba con esa amistad.
—Bueno —dijo la señorita Crawford—, ¿no nos regaña por nuestra imprudencia? ¿Para qué cree que hemos estado sentadas, sino para que nos reprendan, y nos rueguen y supliquen que no lo volvamos a hacer?
—Puede que las hubiera regañado —dijo Edmund—, si las hubiera encontrado solas a una o a otra; pero si cometen juntas la imprudencia, tendré que pasarla por alto.
—No pueden llevar sentadas mucho tiempo —exclamó la señora Grant—, porque al subir a coger el chal las he visto desde la ventana de la escalera, y estaban paseando.
—Y en realidad —añadió Edmund—, hace tan bueno que no puede decirse que sea una imprudencia estar sentadas unos minutos. No siempre hay que juzgar el tiempo por el calendario. A veces podemos tomarnos más libertades en noviembre que en mayo.