Mansfield Park
Mansfield Park —¡Ah!, estate segura de que tu tÃa puede estar muy bien sin ti; si no, no te habrÃa dado permiso. Estaré yo, de manera que no te preocupes por ella. Espero que tengas un dÃa muy agradable y que disfrutes. Aunque tengo que decir que cinco es un número de lo más incómodo para sentarse a una mesa. ¡No puede por menos de sorprenderme que una dama tan refinada como la señora Grant no haya caÃdo en la cuenta! Sobre todo para su mesa, que ocupa casi todo el comedor. Si se hubiera contentado el doctor con la mÃa cuando dejé la casa, como habrÃa hecho cualquier persona con sentido común, en vez de comprar una nueva de ese tamaño, más ancha, literalmente más ancha que la de aquÃ, cuánto mejor habrÃa sido, ¡y cuánto más respetado serÃa también! Porque cuando la gente se sale del nivel que le corresponde, deja de ser respetada. Tenlo presente, Fanny. ¡Cinco, sólo cinco alrededor de esa mesa! Aunque seguramente os servirán cena para diez.
La señora Norris cobró aliento y prosiguió: