Mansfield Park
Mansfield Park —Bertram —dijo Henry Crawford—, prometo venir a Mansfield a oÃr su primer sermón. Vendré para animar a un joven principiante. ¿Cuándo será? Señorita Price, ¿verdad que me ayudará a dar ánimos a su primo? ¿Verdad que promete asistir con los ojos fijos en él todo el tiempo, igual que yo, para no perderse una palabra, o bajarlos solamente para tomar nota de alguna frase especialmente hermosa? Iremos provistos de lápiz y cuaderno. ¿Cuándo será? Tiene que pronunciar su sermón en Mansfield, a fin de que puedan oÃrle sir Thomas y lady Bertram.
—Se lo diré tan pronto como pueda, Crawford —dijo Edmund—; aunque es probable que asà me confunda, y sufra más que nadie en el mundo, viéndole tan pendiente.
«¿Es que no tiene sensibilidad? —pensó Fanny—. No, no tiene sensibilidad para nada».