Mansfield Park
Mansfield Park —No voy a estar aquà más que dos semanas —dijo Henry—; si dos semanas pueden matarla, es que es tan débil que nada la puede salvar. ¡No, no haré ningún daño a la pobre criatura! Sólo pretendo que me quiera un poco, que me dé sus sonrisas y sus rubores, que me guarde un asiento a su lado, estemos donde estemos, y que sea toda animación cuando yo me siente y le hable; que piense como pienso yo, que se interese por todo cuanto poseo y me gusta, que trate de retenerme más tiempo en Mansfield, y que sienta, cuando yo me vaya, que nunca volverá a ser feliz. No quiero nada más.
—¡La modestia misma! —dijo Mary—. Bien, entonces no pongo ningún reparo. Tendrás ocasiones de sobra para hacer méritos, porque estamos mucho tiempo juntas.