Mansfield Park
Mansfield Park —Mi querida Fanny; das excesiva importancia a estas cosas. Me alegro muchÃsimo de que te guste, y de que haya llegado a tiempo para mañana. Pero tu agradecimiento sobrepasa con mucho el motivo. Créeme, para mà no hay mayor placer en este mundo que contribuir al tuyo. SÃ, puedo decir con toda seguridad que para mà ninguno es más completo. Más sin defecto.
Ante esta expresión de cariño, Fanny podÃa haber estado una hora sin decir una palabra; pero Edmund, tras esperar un momento, la obligó a bajar de su vuelo celestial, diciendo:
—Bueno, ¿qué querÃas consultarme?
Era sobre el collar que ahora estaba vivamente deseosa de devolver; decisión que esperaba que él aprobara. Le contó el episodio de su reciente visita. Y aquà terminó su arrobamiento; porque Edmund estaba tan sorprendido por el detalle, tan complacido con lo que la señorita Crawford habÃa hecho, tan satisfecho de haber coincidido con ella en este gesto, que Fanny no pudo por menos de reconocer en él un placer más fuerte que su razón, aunque quizá contenÃa algún defecto. Tardó unos momentos en hacer que se enterara de su propósito, y en recibir respuesta su solicitud de consejo: Edmund, transportado en cálidos ensueños, se limitaba a murmurar de vez en cuando alguna frase de elogio. Pero cuando volvió en sÃ, y comprendió, se opuso terminantemente a lo que Fanny pensaba hacer.