Mansfield Park
Mansfield Park —El lugar, Fanny, es lo que no dejarás, aunque dejes la casa. Tendrás el parque y los jardines a tu libre disposición, como siempre. No debe asustarse tu fiel corazoncito por el cambio de nombre. Frecuentarás los mismos paseos, escogerás en la misma biblioteca, verás a las mismas personas y montarás el mismo caballo.
—Muy cierto. SÃ, la querida jaca gris. ¡Ah, primo! Cuando recuerdo el miedo que me daba montar a caballo, los terrores que me asaltaban cuando oÃa decir que me sentarÃa bien (cómo temblaba yo cuando tomaba la palabra mi tÃo cada vez que se hablaba de caballos), y pienso en los amables trabajos que te tomabas para hacerme razonar y convencerme de que debÃa desechar mis temores y de que no tardarÃa en gustarme, y veo cuánta razón tenÃas, me inclino a esperar que sepas profetizar tan bien siempre.