Mansfield Park
Mansfield Park Se les unieron los caballeros; y poco después empezó la dulce espera de los coches, cuando pareció difundirse un clima general de bienestar y alegría, y todo el mundo estaba de pie, y charlaba y reía, y cada momento traía su gozo y su esperanza. Fanny se daba cuenta de que Edmund se esforzaba en estar contento, pero la aliviaba ver que hacía ese esfuerzo con éxito.
Cuando se oyeron de verdad los carruajes, cuando empezaron a llegar de verdad los invitados, decayó sensiblemente la euforia de su corazón: el ver tantos desconocidos la hizo replegarse hacia adentro de sí misma; además de la gravedad y el formalismo del primer gran círculo, que ni los modales de sir Thomas ni los de lady Bertram lograban disipar, se encontraba con que de vez en cuando la llamaban a soportar algo peor. Su tío la presentaba aquí y allá, y se veía obligada a escuchar, hacer la reverencia y responder. Era una ardua tarea, y nunca acudía a cumplirla sin mirar a William, que andaba a sus anchas por el fondo de la escena, deseando estar con él.