Mansfield Park
Mansfield Park Le parecÃa que lady Bertram seguÃa sentada más tiempo de lo que solÃa, y empezó a pensar con desesperación en escaparse; pero finalmente se trasladaron al salón, y pudo pensar a gusto mientras sus tÃas terminaban a su modo con el tema del nombramiento de William.
La señora Norris parecÃa tan contenta por el ahorro que iba a suponer a sir Thomas como por todo lo demás. Ahora William podrÃa mantenerse por sà mismo, lo que serÃa muy distinto para su tÃo; porque no se sabÃa lo que le habÃa costado; y desde luego habrÃa alguna diferencia en los regalos de ella también. Estaba muy contenta de haberle dado a William lo que le dio al marcharse; muy contenta de haber podido hacerlo sin demasiada dificultad en aquel momento; de darle algo de cierta importancia, o sea, para ella, cuyos medios eran limitados, porque ahora podrÃa contribuir más a equipar su camarote. SabÃa que debÃa hacer algún gasto, que tendrÃa que comprar muchas cosas; aunque desde luego, sus padres procurarÃan que todo fuera barato. Pero se alegraba mucho de contribuir a ello con su óbolo.
—Me alegro de que le dieras una cantidad algo importante —dijo lady Bertram con la más ingenua tranquilidad—; porque yo sólo le di diez libras.
—¿De verdad? —preguntó la señora Norris, poniéndose colorada—. ¡Válgame Dios, debió de marcharse con los bolsillos llenos! ¡Y encima le salió gratis el viaje a Londres!