Mansfield Park
Mansfield Park —Sir Thomas me dijo que diez libras era suficiente.
La señora Norris, que no tenÃa ganas de discutir la idea de suficiente, abordó la cuestión desde otro ángulo.
—¡Es asombroso —dijo— lo que cuestan los jóvenes a sus amigos, tanto para educarlos como para lanzarlos al mundo! No se imaginan ellos cuánto; y lo que les tienen que pagar sus padres, o sus tÃos y tÃas, a lo largo del año. Ahà están los hijos de mi hermana Price; sumados en total, seguro que nadie se creerÃa la cantidad que le cuestan al año a sir Thomas, y no hablo de lo que yo hago por ellos.
—Tienes mucha razón en lo que dices, hermana. Pero ¡pobres chicos! No tienen la culpa; y tú sabes que a sir Thomas no le supone mucho. Fanny, quisiera que William no se olvidara de traerme un chal, si visita las Indias Orientales; y le daré una comisión por cada cosa que traiga que valga la pena. Ojalá vaya a las Indias Orientales y me traiga el chal. Creo que voy a querer dos, Fanny.