Mansfield Park
Mansfield Park No desesperaría, no desistiría. Tenía muy fundadas razones para que su afecto fuera firme: sabía que Fanny tenía méritos que podían justificar las más cálidas esperanzas de una felicidad duradera con ella; ahora mismo su comportamiento, revelador del desinterés y la delicadeza de su carácter (cualidades que él juzgaba verdaderamente raras), era tal que hacía que aumentasen sus deseos y se confirmasen sus resoluciones. Ignoraba que pretendía asaltar un corazón ya tomado. No tenía la menor sospecha de eso. Antes bien, la consideraba una mujer que jamás había pensado lo bastante en el amor como para correr ningún peligro; que había sido guardada por la juventud, una juventud tan hermosa de espíritu como de persona; una mujer cuya modestia la había impedido comprender sus atenciones, y que aún estaba abrumada por lo repentino de tan inesperada solicitud y la novedad de una situación que su imaginación jamás había tenido en cuenta.