Mansfield Park
Mansfield Park Edmund se creyó ahora totalmente al corriente de cuanto Fanny podía decir, o dejar entrever, de sus sentimientos, y estaba satisfecho. Como había supuesto, fue un paso demasiado precipitado por parte de Crawford, y había que dar tiempo para que la idea se hiciese familiar, y luego agradable, a Fanny. Debía acostumbrarse a verle como enamorado de ella; luego, quizá no tardaría en corresponder a ese afecto.
Comunicó esta opinión a su padre como resultado de la conversación, y recomendó que no se le dijera nada más ni se hiciese ningún otro intento de influirla o persuadirla, sino que se dejase todo a las solicitudes de Crawford y al trabajo natural de su propio cerebro.
Sir Thomas prometió que así se haría. Pensó que era justa la descripción que había hecho Edmund de la disposición de ánimo de Fanny; supuso que eran ésos sus sentimientos, aunque le parecía sumamente desafortunado que los tuviera. Porque, menos dispuesto que su hijo a confiar en el futuro, temía que si se concedía a Fanny demasiado tiempo para que se acostumbrase, podía no decidirse a aceptar apropiadamente las solicitudes del joven antes de que éste perdiera su inclinación a dirigírselas. No había nada que hacer, sin embargo, sino conformarse en silencio, y esperar lo mejor.