Mansfield Park
Mansfield Park —¡Ah! No puedo negarlo. De vez en cuando ha hecho el mariposón, sin importarle mucho el estrago que podía causar en el afecto de las jóvenes. Le he regañado a menudo, así que es sólo culpa suya; y tengo que decir una cosa: que muy pocas jóvenes mostraron un afecto que mereciese ser tenido en cuenta. Y ahora, Fanny, ¡qué gloria, haber atrapado al que han querido cazar tantas, tenerle en su poder para hacerle pagar las deudas que tiene contraídas con nuestro sexo! ¡Ah, estoy segura de que no está en la naturaleza de la mujer rehusar semejante triunfo!
Fanny negó con la cabeza.
—No puedo tener buen concepto del hombre que juega con los sentimientos de una mujer, y que ha hecho sufrir a menudo, quizá bastante más de lo que un espectador puede observar.