Mansfield Park
Mansfield Park —Conozco Mansfield, conozco su forma de pensar, conozco sus faltas respecto a usted. Sé el peligro que corre de que la olviden, al extremo de supeditar su salud a la hipotética conveniencia de cualquiera de la familia. Sé que pueden dejarla aquà semana tras semana, si sir Thomas no puede venir personalmente, o mandar a la doncella de su tÃa, sin que implique la más ligera alteración del orden que haya dispuesto para el próximo trimestre. Y no es eso. Dos meses es mucha concesión; creo que con seis semanas serÃa suficiente… Estoy hablando de la salud de su hermana —dijo, dirigiéndose a Susan—; y pienso en lo perjudicial que es para ella el confinamiento en Portsmouth. Necesita constantemente aire libre y ejercicio. Cuando la conozca tan bien como yo, estoy seguro de que coincidirá conmigo en que es asÃ, y en que no debe estar nunca mucho tiempo alejada del aire libre y la libertad del campo. Asà que —volviéndose nuevamente a Fanny—, si nota que su salud desmejora, y surgen dificultades para que la devuelvan a Mansfield (sin esperar a que se cumplan los dos meses, a eso no debe darle la menor importancia), si se nota una pizca menos fuerte o menos bien de lo normal, no tiene más que hacérselo saber a mi hermana: mándele dos lÃneas, y vendremos inmediatamente ella y yo y la devolveremos a Mansfield. Usted sabe con qué gusto y placer lo harÃamos. Sabe cuáles serÃan nuestros sentimientos en tal caso.