Mansfield Park
Mansfield Park —Me gustarÃa que no se hubiera cansado tanto —dijo, reteniendo a Fanny, cuando todos los demás habÃan entrado en casa—. Me gustarÃa dejarla más fuerte de salud. ¿Hay algo que pueda hacer por usted en Londres? Tengo medio pensado ir a Norfolk pronto otra vez. No estoy contento con Madison. Estoy seguro de que tratará de engañarme, si puede, para cederle a un primo suyo cierto molino que pienso asignar a otro. Tengo que llegar a un acuerdo con él. Voy a hacerle saber que no me va a engañar en lo que respecta al sur de Everingham, ni en lo que respecta al norte, y que el dueño de mis tierras soy yo. No he sido lo bastante explÃcito antes. El daño que un hombre asà hace a una propiedad, al prestigio de su empleador y al bienestar de los pobres, es inimaginable. Tengo intención de volver inmediatamente a Norfolk, y arreglarlo todo de forma que nadie pueda hacer después lo que le convenga. Madison es un hombre inteligente; no quiero quitarle de su puesto… con tal que no intente quitarme él a mà del mÃo; pero serÃa ingenuo que me engañara un hombre que carece de crédito para engañarme… y más que ingenuo que dejase que me impusiera un arrendatario insensible y tacaño, en vez del hombre honrado al que medio se lo he prometido ya. ¿No serÃa más que ingenuo? ¿Qué hago? ¿Me aconseja que vaya?
—¿Aconsejarle? Usted sabe muy bien lo que es justo.